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EL PREMIO DE LA GRATITUD Y LA CONFIANZA – LA PROSPERIDAD

Félix Miranda Quesada

Todos, de alguna manera y en algún momento, vamos tras la prosperidad. En cualquier sentido que ésta llegue a nuestras vidas es bienvenida y satisfactoria. Y es que la prosperidad debe ser entendida como la obtención de riquezas, sean éstas materiales o espirituales. En el primer caso, la prosperidad material no está circunscrita únicamente al dinero, sino que tiene un alcance mayor, porque las cosas materiales están representadas por todo aquello que va más allá de cómo vinimos a este mundo. Así lo visualizó un personaje bíblico cuando dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”. Texto tomado de la Biblia – Job 1:21 –. En el plano espiritual la prosperidad llega en la figura de virtudes y dones espirituales que no necesariamente están supeditadas a la pertenencia a religiones o sectas, sino más bien a una relación íntima con Dios, lo que tiene como consecuencia que la prosperidad se materialice en felicidad y alegría, y sobre todo, deseo de vivir la vida y compartir la felicidad con otros.

Otro personaje bíblico, deseó a uno de sus colaboradores prosperidad en todo. En la 3 carta de Juan, se lee: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”

Es entonces importante darnos cuenta que una forma para ser beneficiario de la prosperidad en todas sus formas es, mediante algo muy simple de practicar. Esto es la gratitud y la confianza. Sí, teniendo gratitud por lo que se tiene y confianza en los propósitos y metas que se desea alcanzar. Algunas personas manifiestan que no tienen porqué agradecer, porque han pasado muchas dificultades, han sufrido y hasta han perdido cosas y personas muy valiosas. Por eso se les hace difícil hablar de gratitud y confiar.

Abundancia

La gratitud precede a la abundancia

Pensemos que cuando tenemos alguna necesidad o propósito, en cualquier campo, material o espiritual, generalmente pedimos, clamamos, oramos o rezamos por ayuda. El término a utilizar depende de la creencia de cada persona. Ese clamor está dirigido a Dios, en la mayoría de los casos, aunque algunos casos pueda ser otra la fuente de asistencia que se busque. En todo caso, con este clamor se le está enviando un mensaje al Universo (gobernado por su amo, Dios). Somos nosotros los que pedimos la asistencia, la Fuente de nuestra ayuda no se impone sobre nuestra voluntad, por eso es que buscamos la asistencia. Es así como vamos creando una comunicación directa en la que nuestros pensamientos se manifiestan de forma rápida, nuestros pensamientos son deseos.  Debemos tener cuidado con aquellos pensamientos negativos que interfieren o se interponen en nuestra manifestación. Los pensamientos negativos son quejas, generalmente quejas sin fundamento, porque es eso lo que pensamos, no la realidad. La realidad es la que debemos agradecer. Un pasaje bíblico lo revela: “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? Tomado de la biblia – I Corintios 4:7 – Si todo lo hemos recibido entonces hay razón y espacio para la gratitud y la confianza de recibir mayor abundancia.

Cuando nos percatemos de la intromisión de los pensamientos negativos podemos y debemos cancelarlos de inmediato. Cancelar ese mensaje que le estoy enviando al Universo y revertir el mensaje con pensamientos positivos cómo: “siempre tengo abundancia”, “siempre cuento con la ayuda de Dios”, “el Universo siempre está a mi favor”.

Cuando veamos la abundancia llegar, recibámosla y agradezcamos por ello, elevemos plegaria de gratitud a Dios. No importa cuán grande o pequeña sea la bendición material o espiritual. Apreciemos las cosas grandes como las cosas pequeñas, porque esa es la verdadera gratitud. Hemos visto como algunas personas, tal vez nosotros mismos, si nos encontramos en la calle algún dinero de valor lo recogemos, pero no hacemos así si son algunas monedas sin mucho valor. Si logramos un trabajo altamente remunerado, nos alegramos, pero no así si logramos uno de baja remuneración, cuando no tenemos ninguno. Desde aquí mostramos falta de gratitud y bloqueamos la fuente proveedora.

Si contáramos las bendiciones presentes cuando estamos preocupados por situaciones particulares y recordáramos que tenemos una familia, un hogar, salud, seríamos movidos a la gratitud antes de la queja. En realidad somos dichosos y no deberíamos desesperarnos. La desesperación impide que la ley de la abundancia trabaje a nuestro favor, porque bloquea la energía necesaria para comunicarse con la fuente de la abundancia. En este caso, lo primero es erradicar esta energía negativa que trae la desesperación y buscar la paz consigo mismo y los que le rodean. Si identifica otras fuentes de energía negativa como el odio, la cólera, la envidia, debe revertirlas antes para poder acceder a la fuente de la abundancia. En el Universo hay abundancia, suficiente para todos. En efecto, ignorar que el Universo tiene para todos y en abundancia, puede conducir a otra energía negativa, la de la mezquindad, y por consecuencia el miedo a perder lo que se tiene y no lograr más de la abundancia del Universo.

Procuremos siempre que las metas referidas a la abundancia no sean de largo plazo. Porque cuando se fijan metas de largo plazo y sus vibraciones no se alinean con esas metas, es posible que entre el desánimo. Propóngase y acepte  mejoras y éxitos progresivos, sienta y exprese la gratitud por esos logros y la energía de la gratitud atraerá más y mejores cosas a su vida.

Tomar conciencia es importante. Cuando tomamos conciencia sobre nuestra resistencia y bloqueos hacia la abundancia – recuerde, en todos los sentidos – todo empezará a cambiar. Una vez que vea sus logros o identifique los muchos que ya tiene, practique sin parar la gratitud, exprese sus bendiciones, visualice el cumplimiento de sus propósitos y agradezca de antemano y los verá cumplidos. Alguien agradecido declara siempre la misericordia de Dios. Como lo expresa el personaje bíblico en sus momentos de aflicción, en Lamentaciones 3:22-23 “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” Además, la gratitud permite declarar confianza, como se lee en el Salmo 4:8 de la biblia: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.”

Agradezca lo que tiene, confíe en que logrará sus propósitos y agradezca por ellos, y la prosperidad será siempre su fiel compañera.